El panqué de canela de Paulina Abascal llega por primera vez a Costco como una creación que representa la evolución de una trayectoria de más de 36 años en la pastelería. La pieza dulce permite a la reconocida repostera acercar su trabajo a miles de personas y llevar a nuevos espacios una historia que comenzó cuando tenía siete años.
La relación de Paulina Abascal con la repostería nació a partir de un regalo: un hornito mágico que, además de convertirse en un juego infantil, marcó su primer acercamiento con la elaboración de postres. Durante esos años, su abuelita también desempeñó un papel fundamental al despertar en ella la pasión por cocinar.
Aunque no estudió para ser chef, Abascal transformó esa inclinación temprana en una profesión. Con el paso del tiempo, consolidó una carrera dedicada a la pastelería y desarrolló distintos proyectos vinculados con la repostería, además de publicar siete libros, varios de ellos reconocidos con premios internacionales.
Una creación que conecta la tradición y los nuevos públicos
La llegada de su panqué de canela a Costco representa un capítulo significativo dentro de su trayectoria. Se trata de la primera ocasión en que la repostera presenta una creación propia en esta cadena, un paso que amplía el alcance de su propuesta y la acerca a consumidores que buscan incorporar productos de repostería a sus momentos cotidianos.
Más allá de su presencia en los anaqueles, el panqué simboliza la continuidad de un camino iniciado en la infancia. La historia de Abascal muestra cómo un juego frente a un horno de juguete y las enseñanzas familiares pueden convertirse en una carrera profesional respaldada por publicaciones, reconocimientos y proyectos especializados.
Con esta incorporación, Paulina Abascal suma una nueva vía para compartir su trabajo con el público. El panqué de canela se presenta así como una pieza dulce vinculada con su experiencia, sus raíces familiares y el objetivo de hacer accesible su pasión por la pastelería a miles de personas.







