Rubén Rocha Moya retomó este viernes la gubernatura de Sinaloa, luego de permanecer casi cuatro meses con licencia mientras la Fiscalía General de la República investigaba presuntos vínculos con el narcotráfico. El gobernador afirmó que la autoridad federal no encontró elementos de prueba que lo relacionaran con una conducta delictiva.
“Hoy he retomado el ejercicio de mi cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa”, informó Rocha Moya en redes sociales. Su mandato concluirá en octubre del próximo año, de acuerdo con lo señalado en su mensaje.
La licencia fue solicitada en mayo, después de que el Gobierno de Estados Unidos señalara presuntos vínculos con el cártel de “Los Chapitos”. Las acusaciones también involucraron a otros nueve funcionarios de su gabinete y generaron presión en el ámbito de la diplomacia bilateral.
Después de 112 días de investigación, Rocha Moya aseguró que la Fiscalía determinó que no existían “los mínimos elementos de prueba” para sustentar su participación en algún delito, conforme al marco constitucional y legal mexicano.
El gobernador calificó las acusaciones como “patrañas” y sostuvo que buscaban afectar al movimiento político de izquierda al que pertenece. También afirmó que defenderá su honorabilidad y la de su familia.
Su regreso restablece la conducción directa del Poder Ejecutivo estatal y pone fin al periodo de licencia solicitado durante la investigación. La decisión también devuelve al gobierno de Sinaloa la conducción política surgida de los comicios, sin que en el mensaje se anunciara una reforma legislativa o cambios adicionales en la administración estatal.
“Regreso al ejercicio de mi responsabilidad como Gobernador de Sinaloa con la frente limpia y en alto, y con la fuerza de la verdad de nuestro lado”, declaró Rocha Moya. El retorno ocurre en un contexto que podría requerir consenso partidista para atender las implicaciones políticas del caso y mantener la estabilidad institucional.






