La sequía estival y las altas temperaturas han reducido los niveles de agua en ríos, lagos y estanques de Europa, con efectos especialmente graves en Serbia. En un canal lateral del Danubio, el agua quedó confinada a dos pequeños estanques donde los peces jóvenes luchan por sobrevivir.
La temperatura del agua supera los 30 grados Celsius y el espacio disponible es cada vez menor. Pescadores de la zona advirtieron que, si comienzan a morir los peces, podrían hacerlo de manera masiva.
El calor y la falta de lluvias también han afectado lagos y granjas acuícolas en Eslovenia, Bosnia, República Checa, Rumania y Hungría. La crisis ha provocado daños millonarios y se suma a las pérdidas en el suministro de agua y energía, la agricultura y el transporte fluvial.
En Hungría, alrededor de 99% del territorio enfrenta condiciones de sequía severa o extrema. La escasez de agua ha afectado unas 27 mil hectáreas de estanques destinados a la producción pesquera.
Un reporte del Ministerio de Agricultura y Economía Alimentaria indicó que mil 588 hectáreas de estanques se secaron, lo que provocó la muerte de casi 280 toneladas de peces en 20 granjas. Las pérdidas de ingresos fueron estimadas en mil 300 millones de forintos, equivalentes a 4.2 millones de dólares.
Los productores húngaros señalaron que reemplazar los peces muertos podría tomar años. La desertificación también amenaza a la gran llanura del país, donde la vegetación ha retrocedido debido al calor intenso y las escasas precipitaciones.
En Rumania, los piscicultores enfrentan una situación agravada por las sequías severas de los últimos años. La producción de carpa requiere ciclos de tres o cuatro años, por lo que las pérdidas acumuladas siguen afectando cada temporada.
En República Checa, algunas granjas han reducido o suspendido la alimentación de los peces para disminuir el consumo de oxígeno. También han comenzado a airear los estanques o a vaciarlos cuando la falta de agua lo hace necesario.
En Bosnia, los criadores de trucha han reducido la producción y la alimentación, debido a que esta especie necesita agua fría y con altos niveles de oxígeno. Algunos productores recurren al oxígeno líquido para mantener con vida a los peces durante el estiaje.
En Eslovenia, equipos de emergencia han bombeado ocho millones de litros de agua al lago Pristava para evitar la muerte masiva de peces. Sin embargo, las autoridades y organizaciones pesqueras temen que la medida no sea suficiente ante la persistencia del calor y la sequía.
Ante los daños, países y empresas analizan medidas para reducir el impacto de futuros fenómenos meteorológicos extremos, relacionados por científicos con el cambio climático provocado por la actividad humana.






