Estados Unidos atacó tres petroleros iraníes después de que buques de guerra de su Marina fueran blanco de varios misiles en aguas cercanas a la isla de Kharg, Irán, el sábado 5 de septiembre de 2026. Las fuerzas armadas estadounidenses afirmaron que la operación respondió a “múltiples ataques iraníes no provocados” y advirtieron que podrían destruir más embarcaciones vinculadas con la exportación de petróleo de Teherán.
De acuerdo con un comunicado militar, un portaaviones y un destructor estadounidenses evitaron los ataques mientras patrullaban la región, sin que se reportaran integrantes del personal estadounidense heridos. Dos de los petroleros iraníes quedaron “inhabilitados de forma permanente”, mientras que un tercero, que navegaba sin carga, fue destruido.
Estados Unidos sostuvo que las embarcaciones formaban parte de una red clandestina utilizada para financiar a la Guardia Revolucionaria de Irán y a grupos armados aliados en la región. El jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, aseguró que las fuerzas estadounidenses defenderán a su personal y no descartó nuevos ataques contra la flota petrolera iraní.
Los ataques golpean una ruta estratégica para el petróleo
La televisión estatal iraní informó previamente que cuatro misiles estadounidenses impactaron un petrolero ubicado a unos 10 kilómetros de la isla de Kharg, donde se encuentra una terminal desde la que Irán exporta la mayor parte de su petróleo. La isla ha sido atacada en repetidas ocasiones durante la guerra, incluidos bombardeos estadounidenses contra instalaciones militares en marzo.
El ejército estadounidense indicó que otro petrolero fue alcanzado frente a Kharg y que una segunda embarcación fue atacada cerca de Jask, al este del estrecho de Ormuz. El buque que se encontraba vacío fue impactado en el golfo de Omán. El comunicado difundió imágenes de video que, según Washington, muestran los ataques.
La ofensiva ocurrió un día después de que el presidente estadounidense Donald Trump calificara el conflicto como “cosa menor”, en momentos en que los combates volvieron a intensificarse tras seis meses de enfrentamientos intermitentes. La guerra comenzó con ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero y, desde entonces, ambas partes han buscado causar daños militares y económicos.
La reanudación de las agresiones también ocurre después del fracaso de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y de nuevos esfuerzos de Washington para aumentar la presión económica contra Teherán. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz permanece bajo tensión, con poco tráfico marítimo y operaciones estadounidenses para guiar a los barcos, mientras Irán afirma su control sobre la zona.








