En Ceuta, España, el gobierno español autorizó este sábado 5 de septiembre de 2026 la instalación provisional de carpas en una zona del puerto para atender a más de mil migrantes que todavía permanecen en la ciudad tras cruzar irregularmente la frontera desde Marruecos a finales de julio.
La orden fue firmada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, al amparo del artículo 73.3 de la Ley de Puertos del Estado y la Marina Mercante. La medida permite al gobierno central tomar el control del puerto y ocupar una superficie de 16 mil metros cuadrados de dominio público portuario.
El espacio será utilizado para instalar carpas y otras estructuras destinadas a funcionar como zona de descanso, enfermería, dispensario, áreas de atención e intervención social y servicios sanitarios. La autorización responde a una solicitud de la Secretaría de Estado de Migraciones para facilitar las labores de la Dirección General de Atención Humanitaria y del Sistema de Acogida de Protección Internacional.
Disputa por el uso de instalaciones portuarias
La decisión se produjo después de que el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Ceuta, controlado por la ciudad autónoma, rechazara el viernes la instalación de las carpas. El Ministerio de Transportes justificó su intervención por la “excepcionalidad” de la situación y señaló que se utilizará una parte de la zona de servicio del puerto que ya está abierta a la ciudad.
La cifra de migrantes que permanecen en Ceuta no está definida. El gobierno español estimó que a finales de agosto eran alrededor de 5 mil personas, mientras que el gobierno ceutí calculó el 1 de septiembre que el número se ubicaba entre 8 mil y 9 mil; algunas organizaciones no gubernamentales lo elevan hasta 20 mil.
Tras las entradas masivas registradas los días 30 y 31 de julio, muchas personas regresaron voluntariamente a Marruecos. Sin embargo, otros migrantes continúan en chabolas construidas en la playa o distribuidos en barrios periféricos. Además, la Policía Nacional puso a disposición del gobierno de Ceuta a mil 500 menores, que fueron trasladados a centros habilitados para atender la crisis.
Las organizaciones No Name Kitchen y Asociación Elín denunciaron falta de agua y alimentos, así como el uso de violencia durante las devoluciones a Marruecos. En el contexto de la entrada masiva, algo más de un centenar de personas fallecieron, principalmente por ahogamiento o aplastamiento; la Guardia Civil recuperó 83 cadáveres en el entorno del espigón fronterizo, aunque sólo una parte pudo ser identificada.






