Una sustancia natural presente en alimentos comunes como la cebolla, las manzanas y los cítricos mostró potencial para interferir con varios mecanismos relacionados con el cáncer de pulmón. El hallazgo corresponde a un grupo de científicos de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg, en Alemania, quienes observaron efectos sobre células cancerosas, tejidos pulmonares de ratones y animales vivos. El resultado abre una línea de investigación, pero todavía no representa un tratamiento disponible para pacientes.
El compuesto estudiado es la quercetina, un flavonoide que se encuentra de forma natural en diversas frutas y verduras. En experimentos de laboratorio, las células de cáncer de pulmón tratadas con esta sustancia se dividieron más lentamente, un comportamiento que podría dificultar su crecimiento y multiplicación.
Uno de los efectos más relevantes se relacionó con la capacidad de desplazamiento de las células cancerosas. Este proceso es importante porque permite que un tumor se extienda hacia otros tejidos y órganos mediante la metástasis. Los investigadores observaron que, a mayor concentración de quercetina, menor era el movimiento celular; con la dosis máxima utilizada, las células prácticamente dejaron de desplazarse.
El equipo también identificó una reducción en dos proteínas asociadas con el desarrollo del cáncer y con la capacidad de los tumores para evadir las defensas del organismo. En uno de los tipos celulares analizados, la quercetina disminuyó además el estrés oxidativo, un proceso relacionado con daños en las células.
¿Qué efectos se observaron en los ratones y qué falta por comprobar?
En las muestras de tejido pulmonar de los ratones, el compuesto aumentó una molécula que ayuda al sistema inmunitario a coordinar su respuesta frente a posibles amenazas. Los animales tratados también presentaron cambios en las bacterias intestinales, incluido un incremento de microorganismos capaces de producir sustancias beneficiosas que pueden viajar por la sangre hasta los pulmones.
Los científicos detectaron indicios de una menor presencia de focos tumorales en los ratones tratados. Sin embargo, fueron pocos los animales que desarrollaron tumores, por lo que este resultado no permite confirmar todavía un efecto anticancerígeno. El estudio fue publicado en la revista científica Cell Death Discovery.
- Punto clave / Qué ocurrió: La quercetina afectó la división, el movimiento y algunos mecanismos de defensa de células de cáncer de pulmón.
- Impacto o alcance: Los resultados se obtuvieron en cultivos celulares, tejidos de ratones y animales vivos, no en pacientes humanos.
- Qué sigue: Se necesitan nuevas investigaciones para establecer su eficacia, seguridad, dosis y posible uso junto con otros tratamientos.
Por ahora, comer cebolla, manzanas o cítricos no demuestra que prevenga o cure el cáncer de pulmón. Tampoco se sabe si la quercetina producirá los mismos efectos en personas. El siguiente paso será determinar si los mecanismos observados en el laboratorio pueden convertirse en beneficios reales y comprobables para los pacientes.










