Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares y los patrones repetitivos en una expresión reconocida internacionalmente, murió a los 97 años en un hospital de Tokio. Su fallecimiento representa la pérdida de una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo.
La noticia fue difundida en la página web de la artista, que no informó las causas de su muerte. El mensaje señaló que Kusama continuó pintando hasta sus últimos días y explorando temas como el amor eterno y el alma inmortal.
Kusama fue una figura clave de la psicodelia y expuso en museos de todo el mundo. A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la Orden de las Artes y las Letras de Japón y la Orden de Cultura japonesa.
Nacida en Matsumoto, comenzó a pintar desde niña y desarrolló una obra marcada por la repetición de lunares, redes y arcos, presentes en acuarelas, pasteles y óleos.
También incursionó en las artes visuales, la representación, la ficción y la poesía. En 1990 ingresó voluntariamente en una institución mental, desde donde continuó produciendo obras en distintos formatos.






